Me sabe a luz esta mañana pálida de sol...
Una quietud en medio del caótico ritmo matinal...
Un embeleso místico en un cielo acunado de holganza
y este sensual olor a café que espera medialunas.
No hay escondites que inviten al encuentro,
las sensaciones pasan por la piel del día.
La poesía no se ausenta donde el amor descansa,
porque el amor no duerme siestas largas...
Hoy me recojo en mí misma y me deleito,
sorbo a sorbo este café me reconforta,
un lejano olor a lavanda me transporta
a un lugar de mi historia muy querido...
Y me sube el placer a la cabeza,
me acaricia este mínimo gozo la ternura,
se emborracha mi ser de este extravío
que me vuelca al trabajo en alegría
28 de mayo de 2010
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